Lana
Hoy tengo sueño. Cansancio. De nada en realidad.
Se ha ido la costumbre de andar sola, se ha desvanecido sin que me haya dado cuenta y sus pequeños y difuminados colores se esparcen un poco por aquí y por allá incapaces de definir de nuevo la soledad. Soy más productiva así, lo sé. Pero la costumbre se ha ido. ¿Me estaré volviendo conformista?¿Cómoda? ¿Qué esto de querer hacer tanto y dejarlo todo tirado? ¿qué esto de creer que se entiende todo y que el agua se ha calmado después de días de horrores y pensamientos furibundos?
Hoy me he dedicado a ser y a no ser. Y aunque ahora tengo sueño, no quiero dormir, no quiero dejar pasar este día en que todo a salido mal y bien. Porque es una mezcla rarísima. Una conjugación inusual. El no querer dejarlo ir es natural. Pero si duermo, mi sueño será sereno y tranquilo, satisfactorio. ¿Hace cuanto que no se puede dormir así?
Cosas provechosas salen de descansar. Qué animo digo yo, aparecido de la nada y fugaz. Fugaz, Fugaz. Que apenas dura un día y que aunque quiera extenderlo no sé si va existir hasta mañana. Como dicen por ahí: “mañana será otro día”
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A quienes les gusta la poesía. “el cuerpo de la duda”














