Historias Cortas de Az

Método de confusión relativo al amor.

¿Cómo contar esta historia, si ni siquiera yo, su propio protagonista logro entenderla? Cosas que ocurren, personas que se conocen, que se aprecian, que se detestan, que se odian, que se aman… Vidas que pasan, ojos que se fijan en lo que hacemos y lo que no. ¿Cómo explicar entonces… la extraña historia, en la que se ha transformado mi vida?… ¿Conocen la magia? Pues bien… esta es su oportunidad para usarla.

Es de noche y mi habitación está tan oscura como lo que intento contar. Entre las sobras logro divisar la mesita al lado de mi cama, y miro el reloj en busca de la hora. Son… las 00:01 hrs. ¡Genial! Ya es media noche y mis ojos aún no me permiten conciliar el sueño. Detesto las noches como esta… porque es entonces, cuando no puedo dejar de pensar en la infinidad de cosas que me ocurren diariamente.

¿Cómo es que los sentimientos pueden cambiar tanto? Un segundo es desagrado y el siguiente obsesión, un momento es felicidad y el sucesor se convierte en tristeza. Si alguien ha dicho que “la adolescencia es difícil”, estoy dispuesto a replicarle que esta recién empezando aquella oración. Es ahora cuando me pregunto ¿cómo es posible que mi confusión me haya llevado a esto?… a una simulación de “felicidad” tan real, que en días de silencio llego a creer que es verdadera. ¿Será verdad? ¿O sólo otra ilusión en el camino?… Tantas preguntas…tantas opciones.

Hace mucho me di cuenta, que las personas siempre han tenido una “pre-visión” sobre mí, algo que, a pesar de encontrarme simpático, divertido, tierno y buena onda (que por supuesto lo soy, modestia aparte), les obliga a alejarse.

Muchos han sido, tanto hombres como mujeres, los que venciendo esta barrera se han internado en la dura batalla por conocerme, mas, han sido muy pocas, las personas, que logran llegar a la meta de convertirse en mis amigos. Quizás sea que hoy todos somos tan diferentes que no logramos hayar un sitio en el que estemos a gusto, o quizás sea, que verdaderamente soy un insoportable.

De aquellos pocos, mi vista sólo se centro en una persona, quizás no sólo fue mi vista, así que hoy me atrevo a decir que también… mi corazón. No fue mi primer amor… pero me interesó bastante. Una persona tan diferente a mí, tan alejada de lo que llamamos realidad, preocupada por sus estudios, por lograr sus metas, alguien que a pesar de tratarme con indiferencia, me incitaba a seguir cada uno de los pasos que daba… ¿Cómo no iba a interesarme, si con cada gesto en su serio rostro me mostraba una nueva esperanza?. Nota mental… “No cuestionar el amor”.

Conocí, además, a muchos que me aconsejaron olvidar un romance tan problemático como ese. Y te pregunto ¿Sabes lo que eso significa?… si… miles de cabezas diciéndote lo difícil y complicado que sería llevarlo a cabo, los mil y un problemas que esta relación traería, las diferencias entre amor y amistad que ya me sé de memoria, y como nunca falta, el típico amigo que te dice “Mm…no, búscate otra cosa….”.¡Bah!

“Los amigos no pasan de amigos” ¿Cuántas veces habré escuchado esa frase?… Millares.

Siguiendo… Entre esas personas (tan comunes que llegan a darte náuseas) surgió alguien diferente, alguien que de tan solo verle  a lo lejos, medio mundo sabía que se encaminaba. Alguien que cambió mi vida. Alguien que me hizo ver las cosas, con magia, con esperanza, con futuro. Nunca olvidar sonreír, que frase más prometedora, ¿no?. Hablando y hablando ese alguien me hizo ver, que siempre hay un mañana, que no hay que rendirse luego de haber caído, que hay veces en que la vida se nos presenta como un cuento de hadas, y otras en las que es una verdadera telenovela. Esa persona una vez me dijo: “si la persona a la que amas no te corresponde, es entonces porque no reconoce tu valor, pero no caigas… siempre hay más caminos, siempre hay más personas a quienes conocer”.

Me estoy girando en la cama para acomodarme y me pregunto ¿Habrá sido mi hada madrina?. Porque justamente así fue como ocurrió. Un día, el cual no esperaba, llegó a paso lento hasta mi corazón un ser tan complejo y extraño como yo. Un ser tan confundido y diferente, que hubo veces en las que pude reflejarme en aquél ser y sentirme a gusto, aceptado, amado… Un ser que de tan solo verle mi corazón se acelera y el tiempo se detiene para que pueda observarle y tener su figura grabada en mi mente, tal cual como me dijo mi “hada madrina” en alguna de aquellas largas conversaciones.

¿Cómo alguien puede llegar a ser, en tan poco tiempo, el motivo para brillar, para reír, para llorar, para vivir… para abrir los ojos cada día? Quizás nunca lo sabré… quizás lo he sabido desde hace mucho.

Y a pesar de todo… siento miedo. Miedo de que sólo sea una ilusión, miedo al dolor que me causaría perderle, al sufrimiento de que fuese sólo una mentira. Miedo… de que no sea amor. De abrir los ojos algún día, y que estos no se encuentren con el resplandor oscuro de los suyos, de los negros ojos de mi ángel. ¿Cuántas veces tendré que pensar en esto?, ¿Cuantas veces nos pasará esto en nuestra adolescencia, en nuestra vida?, ¿Cuándo dejaremos de sentirnos confundidos?

Nuevamente me giro, ya perdí la cuenta de cuantos giros he dado. Ya perdí la orientación, y casi la conciencia. Lentamente cierro mis ojos. Al menos, ahora sé, que podré dormir tranquilo.

Señor Viajero

Un día cualquiera aquél viajero, ya anciano, se levantó, perezosamente, de su silla, y, como hace años hacía, observó ampliamente el paisaje que le rodeaba, todo estaba intacto, los mismos árboles, los mismos arroyos, las mismas flores, el mismo sol.Cansado ya de detenerse, dio un paso hacia adelante. Las piernas le dolieron, y un extraño cosquilleo

invadió sus extremidades, por un momento pensó en retroceder, por un sólo momento pensó en dejar su esfuerzo, mas observó hacia adelante nuevamente. A lo lejos alcanzabase a ver una flameante bandera, junto con un pequeño trozo de torre. Él, que ya tenía varios años, había comenzado su viaje de pequeño, y su meta ya no estaba no muy lejos.

Hoy tenía dos opciones, avanzar hasta aquél desconocido banderín y al llegar ver su sueño realizarse y descansar, o, quedarse desde lo lejos, siempre con la imaginación funcionando, observando lo que sostenía el banderín.

Como un último esfuerzo, ya que los años no le permitían mucho, decidió darle fin al martirio de la cuiriosidad, y se encaminó a paso lento, hasta el barderín. Demoró horas, días en llegar, y al encontrarse al pie la enorme estructura, observó maravillado viendo hacia arriba, el aire le hacía falta y su corazón latía cada vez más rápido. Como si fuera una enorme piedra, la puerta de la resistencia se abrió dando paso a una joven mujer, esta le ofreció abrigo, comida y descanso. El hombre, exhausto, acepto.

Sin esperar mucho fue dirigido hasta una de las muchas habitaciones, ahí recostándose en la exhuberante cama, miró hasta el techo, la ventana le iluminaba involuntariamente el rostro sudoroso pero tranquilo, recordó las aventuras que de niño le motivaban, recordó las locuras de adolescente qeu conllevaron a esto, recordó los anhelos de hombre que el ayduaron avanzar y recordó el día en que se encaminó a ese placentero lugar de viejo, permitiéndole realizar su sueño.

Poco a poco sus párpados le dieron paso al sueño, el cansacio de la caminata era demasiado, el hombre, el viejo, el viajero, ocultó su vista, y más que el simple sueño se apoderó de su dormir. Descansó, durmió, murió… luego de haber alcanzado su meta, murió. En paz, tranquilo, sin nada más que hacer. Su alma, abandonó cómodamente el sitio de refugio que hallaba en su cuerpo y tan joven como de niño, buscó un lugar mejor.

El viajero, después de un tiempo interminable, abrió los ojos, y lentamente observó sin moverse el paisaje todo estaba intacto, los mismos árboles, los mismos arroyos, las mismas flores, el mismo sol. Movió la cabeza en negación y se detuvo a pensar en el curioso sueño que venía a su cabeza. Este caminar sólo tendría frutos si él hubiese escogido el avanzar, y no…. el observar.

Léame

Tanta oscuridad en el entorno, tanta oscuridad sobre la que escribir.

Nada más que un tema tan trillado como lo maravilloso que puede ser vivir protegidos por la incansable luz que emanamos nosotros mismos.

¿Cómo explicar este fenómeno de lamento?¿Cómo dejar te tratar nuesto único pilar en pie?

Es ahora cuando la imaginación está perdida que los vehículos pasan dentro de nuestras cabezas sin parar ante nuestras señas de necesidad. Esperar sentados en la acera quemante bajo un sol apagado, un sol frío y sin tendencias depravadas,

ese sol que simplemente nos sigue con la radio encendida,

tocando el son fúnebre de las más latentes ideas puestas en marcha, expuestas al mundo, documentos impresos de la celestialidad.

Carentes de sentido y lógica. Pobre gente la que espera dentro nuestro.Pobres pobres quiénes sólo esperan a que las cosas

rueden por sus manos sin desaparecer. Es así como estarán los habitantes del medio ambiente de nuesto interior. Es así como los vagabundos dormirán en las pintorezcas bancas de nuestras arterias rotas por la sal.

Esforcémonos aún despúes de que se oculte la luna del no dormir y que el último gallo calle al sentir el temblor estrangulante en su cuello.

Dejémos de matar nuesto propio vivir, dejémos de vivir nuestra sobrevivencia, no mirémos con lástima a los muertos

si sabemos que su descanso es lo que anhelamos sarcásticamente.

Como final de acto les pido, pacientes engendros que tan sólo buscan encontrar más de mi: Contradíganme con lastimeros insultos glorificantes, átenme de razones lógicas que ustedes mismos construyeron, mátenme finalmente con sus ideas abstractas.

Ya que la realidad no es lo que imponen ante nosotros, si no lo que cada uno impone a este desastre llamado mundo (y el “cada uno” no significa el seguir la ideología de otros porque eso ya serie un plagio consentido).

Sentimientos de Hoy y Siempre, trás el cristal

Las paredes trasparentes que rodean ni nueva jaula bloquean, con furia, todos los pensamientos externos y las dulces memorias de un ayer inolvidable.

Aquí dentro, sólo se ve el reflejo, de aquél mundo en el que vivía sin limitar las miles de emociones que crecieron en mí.

¿Cómo llegué a esto?

Las ganas y el bueno animo se apagan un poco más cada día y el sonreír, que antes sería mi costumbre, desaparece entre las preguntas frecuentes de los adultos en derredor de mi alma entristecida.

Y no reconozco, a pesar del tiempo, apesar de las distancias y de las cosas nuevas, no reconozco. No existo en este nuevo mundo tan dispuesto y alegre, tan abierto y respirable.

No acostumbro… No recuerdo…

No vivo bajo este sol de artificia, no vivo bajo estas alegrías, quizás (y más notoriamente) fingidas, no vivo entre estas risas falsas, no con estas personas que se mueven de aquí y allá en amistades.

Un mundo gris. Allí vivo. No en presencia, pero si en alma, mente y corazón.

Un hermoso mundo Gris, no de tristeza si no como resultado de tanta mezcla de felicidades, así como se mezclan los colores de una acuarela, el gris resulta de la mezcla de mis principales razones para la vivencia. Vivo en un mundo en el cuál el tiempo estaba determinado, dentro de lo que yo quisiera (y era libre), donde los lugares tenían una función específica para lo que yo quisiera hacer (y siempre estarían disponibles), donde las personas me conocían y yo las conocía a ellas.

Y estuve contenta…. y fui feliz…

Quizás por esto… Ahora soy prisionera, de esta inmensa felicidad que poseí y que, en mis ya cansados pensamientos, poseeré hasta la eternidad. Y el equilibrio, antes quebrantado, hoy se acomoda con dureza, envidia y odio, como nunca imaginé llegar a sentirlo.

Encerrada dentro de esta esfera de cristal, como un simple adorno en el enorme salón.

Sentada sobre el abrigo de una lápida abandobada.

Viendo caer la nieve artificial y vieja sobre el cuerpo, provocando que el alma se congele, que los sentimientos se duerman, que la vista se opaque y se pierda….

… Y el corazón…

… Y el corazón llore los recuerdos…


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